Custodia compartida y «violencia de género». Lo bueno enemigo de lo mejor

Como varones, usted, yo, todos nosotros, somos víctimas potenciales o trágicamente reales de la LIVG, Ley Integral de medidas contra la «Violencia de Género». Una ley medieval. Totalitaria.

Sé que en la mayoría de los casos se actúa de buena fe pero nos hacemos un flaco favor mezclando lo mejor e imprescindible (derogar la LIVG) con lo bueno y deseable (la ley por la custodia compartida).

Y es que no hay una conciencia clara de que la LIVG y la Custodia Compartida son leyes incompatibles. Y que la casta política -no digo ya el feminismo feroz- utiliza esta última como una cortina de humo -muy políticamente correcta, eso sí- para desactivar la escasa capacidad de lucha y de organización ciudadana contra la madre de todas las injusticias contra el varón: la LIVG. Y que al insistir en solicitar la custodia compartida sin anteponer como requisito previo e innegociable la derogación de la LIVG -según está planteada, esta ley no admite modificación sustantiva alguna- les hacemos el juego a nuestros verdugos: toda la casta política con representación parlamentaria.

O sea, que mientras siga existiendo la abyecta LIVG, los varones, víctimas de las denuncias falsas de nuestras parejas o ex parejas femeninas y de la aplicación ciega de una ley de autor, discriminatoria, brutal y totalitaria, siendo inocentes, seguiremos yendo a la cárcel; siendo inocentes seguiremos siendo expulsados como perros de nuestros hogares; siendo inocentes seguiremos siendo arruinados moral y económicamente, escarnecidos y humillados públicamente. Y, siendo inocentes, seguiremos estando alejados de nuestros hijos, aún habiéndose dictado la custodia compartida.

Porque con la LIVG en la mano, la aplicación efectiva de la presunta custodia compartida, si se concede, quedará al albur de la madre. Bastará que acuse al padre de maltrato (o de abusos sexuales, o de lo que haga falta) para que ipso facto se anule cualquier medida de custodia compartida existente.

Al final, por ese camino, confundiendo lo imprescindible con lo deseable y cogiendo el rábano por las hojas, ni conseguiremos la derogación de la infame ley de medidas contra la violencia «machista», ni tampoco la custodia compartida efectiva.

Ésta seguirá siendo algo virtual, una entelequia, mientras subsista una ley tan execrable como la LIVG. Piénsenlo.

Autor

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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