La partida de ajedrez

Cuando la batalla campal parece inevitable se erigen en sus salvadores. Hay que llegar a un pacto que evite la guerra entre españoles, dicen cínicos. Dialoguemos, proclaman

La partida de ajedrez

Unos (Puigdemont) y otros (Rajoy) decidieron utilizar al pueblo soberano como fichas de ajedrez en la decisiva partida política que iban a librar. Las blancas, con los escudos y blasones de la unión constitucional, serían para Rajoy. Las negras, con las picas y esteladas de la república soberana, para Puigdemont.

Cada uno mueve a su antojo sus fichas por el tablero. Los peones, en vanguardia. Los azuzan, los enfrentan, los sacrifican, según conviene a su interés táctico. Con un fragor indescriptible de picas y escudos, blasones y esteladas, unos y otros han llevado a los españoles al borde del insondable abismo que cierra la única salida del callejón en que los han metido. La tragedia se masca en el tablero. Las blancas, instintivamente, se aferran a sus armas; las negras a las suyas.

Viendo el panorama, ambos estrategas sonríen, satisfechos. Todo se desarrolla según lo previsto. Cuando la batalla campal que de fin a la partida parece inevitable, los artífices del desastre fratricida se erigen en sus salvadores.

Como por arte de magia, se sacan de la manga la solución a la tragedia. Hay que llegar a un pacto que evite la guerra entre españoles, dicen cínicos. Dialoguemos, proclaman. Las blancas habrán de aceptar una reforma de la unión constitucional pactada de antemano entre unos y otros, pero absolutamente ajena a sus deseos e intereses. Un pacto ruin e inimaginable que las hará menos libres y más pobres y desiguales en favor de las negras de la república soberana, cada vez más prepotentes, más egoístas e insolidarias. A cambio, las negras se comprometen a no abandonar los escaques del tablero, aunque nada les impide ocuparlo por completo.

La reforma -desvergonzado subterfugio- que el pueblo soberano jamás hubiera aceptado libremente ahora se la quieren imponer los estrategas como panacea insoslayable para evitar su completa destrucción. Esa es la jugada trampa. La traición, la vileza y la coartada nunca vistas. El objetivo secreto de la partida de ajedrez. Blancas pierden, negras ganan.

Autor

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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