Santiago Matamoros no es un santo políticamente correcto (*)

El Cabildo de la catedral de Santiago ha retirado la imagen de Santiago Matamoros para «evitar susceptibilidades» y no «herir sensibilidades de otras etnias». Ver al Santo a lomos de su caballo blanco, blandiendo su espada victoriosa sobre las cabezas aterrorizadas de moros con turbante era muy ofensivo para el Islam

Santiago Matamoros no es un santo políticamente correcto (*)

Tenía que pasar. El Cabildo de la catedral de Santiago ha decido retirar la imagen de Santiago Matamoros que preside la capilla del mismo nombre en la catedral desde el siglo XVIII. Para «evitar susceptibilidades» y no «herir sensibilidades de otras etnias», dice meloso el Cabildo en un comunicado. De esta forma, las autoridades catedralicias ponen fin a siglos de provocación intolerable, iniciando un fructífero periodo de diálogo y consenso con el mundo islámico, tan desatendido durante los gobiernos de José María Aznar.

La medida, que ha hecho pública José Fernández Lago, portavoz del Cabildo, se enmarca en las directrices que predicara incansablemente el presidente Rodríguez desde su púlpito en la Moncloa para la construcción de una democracia ejemplar basada en la humildad y un ansia infinita de paz, rebosante de amor al prójimo y la prójima. Así que para no ofender al mundo islámico -explicó Fernández-, la figura de Santiago Matamoros será sustituida por otra de Santiago Peregrino. Cosas del talante.

Es comprensible el cambio tranquilo de santo que propone el Cabildo. La imagen histórica de un Santiago caballero, combatiendo fieramente en el bando cristiano junto a Ramiro I contra los sarracenos de Abdel-Rahman II en la batalla de Clavijo (año 844) es muy inapropiada. Ver al santo a lomos de su caballo blanco, blandiendo su espada victoriosa sobre las cabezas aterrorizadas de mahometanos con turbante, es muy ofensiva para el Islam y, desde luego, políticamente muy incorrecta. Los canónigos han pensado, con razón, que esto puede irritar al mundo árabe. Y luego pasa lo que pasa, 11-emes y tal. Por eso van a sustituir la imagen del Apóstol guerrero por otra políticamente correcta de un Santiago peregrino, bonachón y dialogante -la que ahora preside la Sala Capitular, donde se reúne el Cabildo-, porque, según dicen, es «más adecuada al actual espíritu de la Iglesia y para transmitir los valores de la peregrinación y el espíritu del Año Santo Jacobeo».

Además, digo yo, esta imagen trasmitirá un look jacobeo mucho más acorde con los nuevos tiempos. La de un joven Santiago actual, alegre, comprometido y solidario con los problemas de su tiempo, muy alejado del Santiago Matamoros preconciliar, de gesto fiero y espada en mano que simboliza el nacionalismo español más intolerante y excluyente, tan cerrado al dialogo, reccionario y belicista. Fascista.

Si resucitara, este moderno SP (Santiago Peregrino) podría muy bien ser uno de nuestros jóvenes y jóvenas indignados y haber encabezado, pancarta en mano, las manifestaciones del «nunca mais» y del «no a la guerra». Hasta formaría parte de las plataformas «cultura contra la guerra» , «soldados y soldadas por la paz» o «pacifismo sin fronteras». Y seguro que habría abogado por la inmediata retirada de nuestras tropas de Afganistán.

Después de esta afortunada decisión para la convivencia y la paz con nuestros queridos hermanos mahometanos -totalmente ajena, por supuesto, a la masacre islámico-marroquí del 11-M-, el Cabildo quizás estudie la posibilidad de retirar la numerosa imaginería del Apóstol guerrero que queda en la catedral; y hasta en Santiago de Compostela y otras muchas ciudades de España. Como la figura del Apóstol que, a caballo y también espada en mano, encabeza el baldaquino del Altar Mayor de la catedral, o la réplica en piedra de Santiago Matamoros que preside la mismísima fachada del Obradoiro. Tiempo al tiempo.

Esperemos, pues, que la decidida actuación de los actuales ministros de Interior y de Justicia del gobierno de Rodríguez Zapatero concluya la magnífica labor iniciada por el Cabildo de Santiago, con propuestas de Ley que permitan la erradicación definitiva de las seculares y bárbaras fiestas populares de Moros y Cristianos, que además de discriminatorias para los moros -que siempre son los que pierden-, evidencian desde su propia denominación inasumibles actitudes vejatorias y xenófobas para el colectivo musulmán, que en nada contribuyen a las buenas relaciones con Marruecos, nuestro gran amigo y vecino del sur.

Asimismo, con objeto de reparar la tremenda injusticia histórica que representa la existencia del apellido Matamoros, sería de gran interés promover una modificación radical del registro civil que obligue a cambiar ese apellido deleznable y ofensivo por otro más acorde con el nuevo espíritu dialogante y fratenal con el mundo islámico: Matacristianos, Mataznares o Matarratos, por ejemplo. Amén.

Post Scriptum

Finalmente el Cabildo, tras las críticas de la legión de compostelanos (y compostelanas) clamando indignados por la vuelta de su Patrono a la catedral, ha resuelto el dilema con un alarde de imaginación, acorde con su talante postconciliar y jacobeo. Para contentar a los fieles, y a la vez preservar el espíritu ecuménico, conciliador y democrático que les impulsó a retirar la secular imagen del Apóstol -tan feroz y sanguinario contra el noble y pacífico ejército musulmán de Abdel-Rahman II-, ha decidido tapar con una hermosa alfombra de lirios y flores blancas las efigies de los aterrorizados sarracenos que yacen a los pies de su caballo, víctimas de la espada justiciera de un Apóstol tan preconciliar y belicista. La elección de las flores ha sido cuidadosamente elegida por el Cabildo catedralicio, ya que el lirio representa la pureza, el amor virginal en el mundo cristiano. Además, para los poetas griegos era símbolo de ternura. De esta forma, a partir de ahora, propios y extraños podrán contemplar la imagen renovada del Apóstol, ya transformado en Santiago Mataflores. Todo sea en aras del consenso, el diálogo de las civilizaciones, el amor y la paz universal. Amén.

(*) Actualización del artículo del mismo título publicado en diversos medios de prensa a raíz de la retirada de la imagen de Santiago Matamoros por el Cabildo de la catedral de Santiago de Compostela. La festividad de Santiago Apóstol, patrón de España, de Galicia y del Arma de Caballería desde hace siglos, ha sido fiesta nacional hasta 2012, fecha en que desvergonzadamente la derogó el gobierno de Mariano Rajoy, gallego de nacimiento para mayor escarnio.

Autor

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

Lo más leído