El votante de VOX puteado y perplejo (I)

Le sedujo el vibrante discurso de Abascal. Su valentía, su claridad, su incorrección política, sus ideas programáticas. Decía que VOX no era un partido político sino un movimiento patriótico

El votante de VOX puteado y perplejo (I)

Nunca militó en ningún partido político; tenía en su haber suficientes tacos de almanaque para conocer el paño. Pero, como dice el refrán, nunca puede decirse de este agua no beberé. Y se afilió a VOX.

Tomó la decisión ante la crítica situación por la atravesaba España en otoño de 2017. Era para él una cuestión patriótica. Los independentistas catalanes, con Puigdemont y Junqueras a la cabeza, habían dado un golpe de Estado ante la pasividad cómplice del gobierno de Rajoy y las tibias declaraciones de los partidos «constitucionalistas», forzando la celebración turbulenta de un referéndum ilegal que culminó días después con la declaración de independencia de Cataluña; una manifestación suscrita por la mayoría del Parlamento catalán que consumaba la traición al pueblo español, proclamando la «República Catalana» como un «Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social». Sólo la decisiva intervención de Felipe VI la noche del 3 de octubre truncó el golpe de Estado, movilizando a la inmensa mayoría de los españoles en favor de la unidad de España y obligando al cobarde gobierno de Rajoy a tomar medidas -aun timoratas e insuficientes- a través de un descafeinado artículo 155.

En aquellas circunstancias le sedujo el vibrante discurso de Abascal. Su valentía, su claridad, su incorrección política, sus ideas programáticas. Sus principios. Decía que VOX no era un partido político sino un movimiento patriótico. Que España era lo único importante. Que él (VOX) nunca les fallaría. Y aunque apenas lo conocía -más allá de que había sido concejal del PP en Amurrio, su pueblo natal, víctima de ETA y presidente de DENAES- le creyó.

A fin de cuentas, él también había votado al PP. Hasta que comprobó estupefacto la traición de Rajoy, su desprecio absoluto a los intereses y deseos de sus votantes. Su cobarde seguidismo de las políticas «progresistas» de Zapatero -fiscalidad, memoria histórica, laicismo, adoctrinamiento escolar, aborto, matrimonio homosexual, leyes LGTBI, feminismo talibán, execrables leyes «de género», taifas autonómicas, nacionalismos periféricos, privilegios forales, etcétera- incumpliendo desvergonzadamente todas y cada una de sus promesas electorales, aún con mayoría absoluta. Un cobarde y un traidor de tomo y lomo. Un Zapatero con barba.

Por fin, pensaba, después de cuarenta años había un partido de derechas en España. Un partido constitucional sin ataduras ni complejos, que decía en voz alta lo que millones de españoles pensaban y que nadie se atrevía a defender públicamente. Por fin, la derecha sociológica española -la mayoría hasta entonces silenciada y silenciosa-, podría tener voz en el Congreso, en los ayuntamientos y los parlamentos autonómicos. Por fin, creía sinceramente, su voto serviría para algo. Sería útil.

Por fin, había un partido nacional coherente y ajeno a la corrección política que defendía que los españoles, depositarios de la soberanía nacional, eran ciudadanos libres e iguales con independencia de su lugar de nacimiento y que, respetuoso con la dignidad y el mandato de sus votantes, defendería su voluntad -expresada en su programa político- por encima de cualquier interés personal o sectario. Un partido de fiar. Todo eso creía. Pero, tristemente -como la paloma de Alberti-. se equivocaba.

(Continuará)

Autor

Antonio Cabrera

Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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Colaborador y columista en diversos medios de prensa, es autor de numerosos estudios cuantitativos para la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y la Secretaría de Estado de la Defensa (SEDEF) en el marco del Comercio Exterior de Material de Defensa y Tecnologías de Doble Uso y de las Relaciones Bilaterales con EE.UU., así como con diferentes paises iberoamericanos y europeos elaborando informes de índole estratégica, científico-técnica, económica, demográfica y social.

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