Alfonso Rojo

Alfonso Rojo (Ponferrada 1951), fundador, director y principal accionista de Periodista Digital, es licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información. Inició su carrera en 1976, como fotógrafo de Diario 16, formó parte del equipo fundacional de El Mundo y hasta optar definitivamente por el periodismo en Internet, trabajó como enviado especial, corresponsal en el extranjero y reportero de guerra. Es autor de 11 libros.

Pedro Sánchez enterrará a 20.000 infectados y arruinará a 10 millones de españoles, pero sobrevivirá al coronavirus y seguirá en La Moncloa

Pedro Sánchez enterrará a 20.000 infectados y arruinará a 10 millones de españoles, pero sobrevivirá al coronavirus y seguirá en La Moncloa

Se ha convertido en un mantra eso de que al inepto Pedro Sánchez y sus irresponsables ministros se los llevará la riada popular, en cuanto se atenúe la fiebre del coronavirus y la ciudadanía empiece a pedir cuentas y exija elecciones. El propio Federico Jiménez Losantos, un tipo escéptico sin la mínima fe en las virtudes combativas del PP, afirmaba este 29 de marzo de 2020 que esta crisis es
La catástrofe del coronavirus se llevará por delante a Sánchez y al Gobierno socialcomunista

La catástrofe del coronavirus se llevará por delante a Sánchez y al Gobierno socialcomunista

Ya puede Pedro Sánchez hacer contorsiones, comprar con subvenciones a las cadenas de televisión, desviar cientos de millones esenciales para la sanidad a financiar sueldos de periodistas y campañas de imagen, que de poco le va a servir. No hay todavía encuestas fiables, porque el confinamiento sólo permite hacer sondeos telefónicos y en las actuales circunstancias no son muy fiables, pero la
‘Caraduras sin Fronteras’: los millonarios de la radio y la televisión imploran ayudas oficiales a Sánchez y se ponen a sus órdenes

‘Caraduras sin Fronteras’: los millonarios de la radio y la televisión imploran ayudas oficiales a Sánchez y se ponen a sus órdenes

Los capitalistas nos venderán la soga con que los ahorcaremos”. Parafraseando a Lenin, que es a quien se suele atribuir esa draconiana sentencia, deberíamos decir este 22 de marzo de 2020, que los periodistas españoles están a punto de comprar la cuerda con la que Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y sus compinches les cortarán el resuello y la libertad. No es broma. Las TV comerciales, atribuladas
El Periodismo en Tiempos del Coronavirus: súmate a la lucha

El Periodismo en Tiempos del Coronavirus: súmate a la lucha

Periodista Digital es editorialmente independiente, lo que significa que establecemos nuestra propia agenda. Nuestro lema, si tuviéramos uno, es llevar algo de alivio al débil y cierta intranquilidad al poderoso, esté metido en La Moncloa, el Ibex 35 o el Vaticano. Nuestro periodismo no tiene sesgos comerciales y no está influenciado por propietarios multimillonarios, gobiernos, políticos o anunciantes
La Santa y Mártir Madre Rusia (XLXVXV)

La Santa y Mártir Madre Rusia (XLXVXV)

Ludmila y Serguei dieron tres veces la vuelta al altar, como ordena la liturgia ortodoxa, mientras el diácono de la Iglesia de la Misericordia trotaba tras ellos como un perrito, para mantener sobre la cabeza de la joven la coronita que la identificaba como esposa. Antes del fracasado golpe del 19 de agosto de 1991, una escena así hubiera sido casi impensable. En lugar de acudir al repujado templo
El Ejército Rojo busca apartamento en Rusia (XLXVXIV)

El Ejército Rojo busca apartamento en Rusia (XLXVXIV)

El teniente coronel Mihalev sentía vergüenza. Apoyado en la pared, junto a la que se alineaban cajas de cartón, zapatos y maletas, el oficial del Ejército Rojo respiró profundamente antes de confesar el motivo de su malestar: «Van a escribir ustedes que somos un ejército de vagabundos.» Vagabundos exactamente no, pero errantes, sin techo, hacinados, desmoralizados e intranquilos, sin duda alguna.
Museo Hermitage, progres de pacotilla, socialismo real y un caos celestial (XLXVXIII)

Museo Hermitage, progres de pacotilla, socialismo real y un caos celestial (XLXVXIII)

Un lugar común en los ardorosos debates ideológicos durante nuestros años de universidad española, a principios de la década del ‘70’, era la supuesta «superioridad cultural» socialista. Éramos muy jóvenes, bastante tontos y estábamos convencidos de que el sistema soviético, «a pesar de todas sus carencias», producía obreros que leían a los clásicos en lugar de mirar embobados seriales
Samarcanda, ciudad del profeta Mahoma (XLXVXII)

Samarcanda, ciudad del profeta Mahoma (XLXVXII)

Alá akbar! ...¡ Alá akbar!...» La melopea del muecín inundaba el cielo azul de Samarcanda, amplificada por los potentes altavoces. Tras setenta años de silencio, los 70 millones de musulmanes de la antigua URSS habían recuperado su voz. En Samarcanda, Bujara, Taskent o Alma Atá, se cambiaron hasta los nombres. La gente ya no se llamaba Eugueni, Boris o Natasha, sino Mohamed, Hassan o Fátima.
Pontos: el hijo pródigo de los Argonautas (XLXVXI)

Pontos: el hijo pródigo de los Argonautas (XLXVXI)

Alcibíades era de los que habían experimentado en propia carne las ventajas y los inconvenientes del desmoronamiento comunista. En 1989, gracias a la perestroika y a sus estimados ahorros, compró una casa con jardín en Zugdidi. A principios de 1992, aprovechando el barullo del retorno de Gamsajurdia, unos desalmados «nacionalistas georgianos» asaltaron su domicilio, le propinaron una zurra y
De Tiflis a Marbella, pasando por el Valle de los Caídos (XLXVX)

De Tiflis a Marbella, pasando por el Valle de los Caídos (XLXVX)

El 6 de enero de 1992, el desventurado Zviad Gamsajurdia consiguió huir hacia Azerbaiján a través de las líneas enemigas, pero se le negó el asilo. Deportado a Armenia, con el fin supuesto de ser extraditado a Georgia, se le permitió refugiarse en Chechenia para no provocar mayores tensiones entre las ex repúblicas soviéticas. Asumió el poder el aparatchik comunista comunista Eduard Shevardnadze,
Dzhojar Dudáyev: pasión y muerte del general checheno (XLXVIX)

Dzhojar Dudáyev: pasión y muerte del general checheno (XLXVIX)

La gente está con nosotros, pero ellos tienen las armas!». Desde el balcón de la Prefectura, demudado, sin afeitar y con gesto dolorido, el diputado Walter Shusgaya explicó el 23 de enero de 1992 a los habitantes de Zugdidi que no les quedaba otra opción que la «desobediencia civil». «¡Pueden matarnos, pero no pueden forzarnos a obedecerles!» A primera hora de la tarde, ante más de 3.000
El retorno de Zviad Gamsajurdia y un balazo en la cabeza (XLXVIII)

El retorno de Zviad Gamsajurdia y un balazo en la cabeza (XLXVIII)

La tarde del 15 de enero de 1992, Zviad Gamsajurdia abandonó sigilosamente su refugio en Guetajovit y se trasladó a Erevan. Allí, con la evidente complicidad del presidente Levon Ter-Petrosian -que presidente de Armenia desde 1991 hasta 1998-, abordó un avión y partió rumbo a la localidad georgiana de Sujumi. En plena noche, por carretera y con una aparatosa escolta, viajó hasta Zugdidi, la
Paisaje después de la Batalla (XLXVII)

Paisaje después de la Batalla (XLXVII)

Tres días después de escapar de Tiflis, el presidente Zviad Gamsajurdia seguía oyendo día y noche el seco estampido de los cañonazos. Enclaustrado con la desconsolada Manana en un recóndito refugio de montaña próximo a la ciudad armenia de Guetajovit y protegido por medio centenar de «leales» y un retén del OMON armenio, el derrocado presidente georgiano podía escuchar nítidamente el estruendo
Pasión y fuga del desventurado Gamsajurdia (XLXVI)

Pasión y fuga del desventurado Gamsajurdia (XLXVI)

El viernes encontramos a Dzhaba Ioseliani, el estrambótico jefe de «los Caballeros de Georgia», una banda de 400 facinerosos de dudosa catadura moral, que iban camino de convertirse en la principal fuerza político-militar de la pequeña república. El vanidoso ex profesor de Arte Dramático, que en su juventud participó en el atraco a un banco y en el estrangulamiento de una mujer, arrugó la
¡Mierda de vaca! (XLXVI)

¡Mierda de vaca! (XLXVI)

Era poeta, hijo del más famoso escritor de la historia de Georgia y durante el régimen comunista fue enviado en dos ocasiones a los campos de concentración del Gulag por defender el derecho de los cinco millones y medio de georgianos a la independencia. Zviad Gamsajurdia ostentaba además el curioso honor de haber sido diagnosticado «enfermo mental» tres veces por los psiquiatras del KGB y fue
Aeroflot: no uses tus alas (XLXVI)

Aeroflot: no uses tus alas (XLXVI)

Observados a través de las pringosas cristaleras de la terminal principal del Aeropuerto de Vnukovo, varados sobre la nieve, grises y sucios, los aviones Tupolev recordaban esas perezosas bandadas de urracas que picotean el hielo en los parques de Moscú. Hacía exactamente una semana que habían comenzado los tiros contra el presidente Zviad Gamsajurdia en Tiflis y el 29 de diciembre de 1991, cuando
Rafik, el chófer tártaro (XLXV)

Rafik, el chófer tártaro (XLXV)

No hay boca de Metro cerca, ni autobuses, ni coche propio, lo que en cualquier ciudad occidental sería una catástrofe, y dejaría al periodista reducido a la más miserable de las impotencias. Llueve a cántaros y hace una noche de lobos. En el piso de tus amigos no responden al teléfono y no hay forma de entrar en el portal a pedir asilo momentáneo. No tienes forma de volver a casa. En el ex Imperio
El vodka que tiene Moscú… (XLXIV)

El vodka que tiene Moscú… (XLXIV)

Es absolutamente falso eso de que el lenguaje de los gestos es universal. En España, para explicar sin palabras algo tan humano como es empinar el codo, lo normal es llevarse el dedo pulgar hacia la boca. En Rusia, donde consumir bebidas alcohólicas es mucho más corriente, basta darse unos golpecitos con el revés de la uña del dedo corazón en el cuello, justo debajo de la oreja derecha. El origen
El único superviviente (XLXIII)

El único superviviente (XLXIII)

Lo único que al final ha quedado intacto del monstruoso estado que Vladimir Ilich Lenin fundó en 1917 es su momia. Inasequible al desaliento, indiferente al paso del tiempo, a la caída del comunismo, al derrocamiento de Gorbachov y la llegada del capitalismo salvaje y los millonarios, el cadáver embalsamado del padre de la Revolución Bolchevique sigue en su mausoleo. Se había corrido la voz
El Suspiro del Yeti y la Sociedad de la Escasez (XLXII)

El Suspiro del Yeti y la Sociedad de la Escasez (XLXII)

La gente no se saluda en la escalera. Los moscovitas ni siquiera se miran a los ojos cuando coinciden en el ascensor. En eso son igual que los habitantes de Nueva York, donde se te ocurre decir buenos días a la rubia que entra en el ascensor y puede desde gritar socorro a demandarte por intento de violación. También va camino de suceder algo similar en España y casi toda esta Europa, obsesionada
Del Imperio Soviético al ‘Imperio de los Sentidos’ (XLXI)

Del Imperio Soviético al ‘Imperio de los Sentidos’ (XLXI)

En 1988, durante uno de aquellos programas por satélite que realizaba Phil Donahue simultáneamente en la URSS y EEUU, el histriónico presentador norteamericano preguntó a su audiencia rusa si en el Imperio Soviético había «sexo». Tras unos segundos de embarazoso silencio, una mujer mofletuda, con pinta de funcionaria y de haber pasado con creces los 50, se incorporó muy seria y afirmó con
La Mujer del Zar (XLX)

La Mujer del Zar (XLX)

Indiferente a los formalismos y a las cortesías protocolarias, Yeltsin ni siquiera esperó a que Gorbachov hiciera la mudanza. El atribulado ex presidente soviético, agotado por su larga y desesperada lucha, había abandonado el miércoles el Kremlin sin recoger sus efectos personales, convencido de que disponía de tiempo hasta el domingo para hacerlo. El viernes 27 de diciembre de 1991 se presentó
¿Tovarich? ¿Señor? ¿Ciudadano? (XLIX)

¿Tovarich? ¿Señor? ¿Ciudadano? (XLIX)

Oscar Wilde, el iconoclasta poeta y ensayista británico, decía que la realidad imita al arte y la reciente historia soviética parece darle la razón. El penoso destino de Gorbachov era un calco casi perfecto de las tribulaciones del zar retratado por Alexander Pushkin en Boris Godunov, obra que después inspiró a Modesto Musorgsky la mejor de las óperas rusas. En el escenario, angustiado por los
El último comunista romántico (XLVIII)

El último comunista romántico (XLVIII)

Queridos compatriotas, conciudadanos: debido a la situación que prevalece actualmente, pongo fin a mis funciones como presidente de la URSS.» Pálido, desencajado, con sus ojos oscuros hundidos en el fondo de las cuencas y la voz opaca, Mijail Gorbachov anunció el 25 de diciembre de 1991, a las 7 de la tarde hora de Moscú, su rendición incondicional ante Boris Yeltsin. Sin citarlo, pero sabiendo
La sentencia de Alma Ata (XLVII)

La sentencia de Alma Ata (XLVII)

Yeltsin, que se disponía a viajar a Roma para entrevistarse con el Papa Juan Pablo II, declaró el miércoles 18 de diciembre de 1991 que acudía con frecuencia a misa y aprovechó para sacudirle de nuevo a Gorbachov. «Los comunistas han intentado imponer el ateísmo, pero no lo han conseguido», afirmó con una desfachatez inaudita, olvidando su prolongada y procelosa carrera en las filas del descreído
Y Gorby descubrió el rock and roll (XLVI)

Y Gorby descubrió el rock and roll (XLVI)

La paulatina pérdida de poder empezaba ya a notarse en el interior del Kremlin. El viernes, 13 de diciembre de 1991, por los mentideros de Moscú corría el maligno rumor de que en las antaño bien surtidas cantinas de la fortaleza se había agotado la comida. Los supuestos enterados alegaban que sólo servían sopa de col y que, por falta de fondos, la tesorería de palacio no había podido pagar
Cortejando al kazako (XLV)

Cortejando al kazako (XLV)

Gorbachov acostumbraba llegar a su despacho alrededor de las diez de la mañana, pero el lunes, 9 de diciembre de 1991, todavía no había amanecido cuando la larga comitiva de Chaikas y ZIL negros entró como un relámpago en el Kremlin por la puerta de la Torre Spasskaya. La tarde anterior, después de escuchar al receloso Shushkevich, el presidente soviético había permanecido agarrado al teléfono,
La Profecía, la Mancha y el Apocalipsis (XLIV)

La Profecía, la Mancha y el Apocalipsis (XLIV)

En una esquina de la abigarrada Calle Arbat, entre los vendedores de antigüedades, los cambistas de dólares y los pintores, acostumbraba apostarse uno de esos predicadores alucinados que desde tiempos inmemoriales recorren Rusia anunciando con voz de ultratumba y ojos espantados la llegada del Apocalipsis. El santón, un tipo enjuto, desgarbado, con larga barba y aspecto rasputiniano, llevaba años
Moscú: las Navidades del hambre (XLIII)

Moscú: las Navidades del hambre (XLIII)

Calle Michurinski. La miseria tiritaba pegada a la pared de Produkti, un destartalado almacén donde tres días antes habían anunciado la llegada de un cargamento de vodka. Habían empezado a helarse las oscuras aguas del Moskova y el termómetro, que aquel día de diciembre de 1991 marcaba 9 grados bajo cero, galopaba hacia el menos 25, pero la gente montaba guardia día y noche frente al oxidado
La URSS: El antiguo arte de envolver (XLII)

La URSS: El antiguo arte de envolver (XLII)

Lo tradicional ha sido siempre la avoska, esa bolsa de red que todo ciudadano soviético, de cualquier edad o condición, llevaba permanentemente en el bolsillo. Que en el almacén de la esquina había patatas, pues se llenaba la avoska. Que ocurría el milagro de cruzar frente a una tienda donde en ese instante vendían tocino, salchichas, arenques o nabos, lo mismo, y si en casa no hacían falta
La Mafia nuestra de cada día (XLI)

La Mafia nuestra de cada día (XLI)

La obsesión por los asaltos, las cerraduras, las puertas blindadas y la seguridad que dominaba Moscú en los meses posteriores al desmoronamiento de la URSS, recordaba la paranoia que se abatía sobre Nueva York, cuando desembarqué en la ciudad de los rascacielos a mediados de 1983. En Nueva York, todo estaba plagado de unos espejos cóncavos o convexos, similares a los que instalan en las rampas
El Ángel Exterminador (XL)

El Ángel Exterminador (XL)

Tras el fracaso del golpe comunista de agosto de 1991, cuando la fiebre privatizadora se convirtió en una verdadera epidemia y el mercado libre era visto como la varita mágica capaz de resolver ipso facto todos los problemas, Boris Yeltsin abrió la espita para que la gente pudiera convertirse en propietaria legal de sus míseras viviendas estatales. Desde entonces, bastaba rellenar un formulario
El pisito soviético (XXXIX)

El pisito soviético (XXXIX)

En ‘Crimen y castigo’, la magistral novela de Fiodor Dostoyevski, hay una escena en la que el atormentado Raskolnikov, el estudiante que ha asesinado con un hacha a la vieja usurera, decide encararse con el comisario Porfiri Petrovich y se presenta a verle. En los prolegómenos de la conversación, el policía manifiesta ser propietario de «habitaciones particulares», aunque temporalmente, debido
Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Hace cincuenta años, cuando Televisión Española sólo emitía en blanco y negro y en provincias había que trepar periódicamente al tejado para orientar unas aparatosas antenas que parecían tendederos de ropa, hizo furor en España un engolado artista llamado Míchel. Miguel Samper Peiró, conocido artísticamente como «Míchel», Era un tipo alto, vestido de rigurosa etiqueta, con espeso peluquín
Un milagro llamado bistec (XXXVII)

Un milagro llamado bistec (XXXVII)

El día del invierno de 1991 que visitamos la Escuela Técnica Profesional número 41, donde 600 rusos se preparaban para ser ‘restauradores’, la lección en la clase de cocina era algo que la inmensa mayoría de los habitantes del ex Imperio Soviético sólo habían visto en el cine el ‘Steak Strogonof’. La profesora, una matrona gorda con mofletes relucientes y gafas de presbicia, permanecía
Los microbios capitalistas (XXXVI)

Los microbios capitalistas (XXXVI)

Apenas nos dimos cuenta, pero más que la trepidante música de las bandas de rock o los engolados discursos de los políticos, la prueba evidente del vertiginoso cambio que se operaba en la URSS estaba en los periódicos. No en las críticas portadas, los descarnados editoriales o los acerados comentarios de los columnistas, envalentonados tras el fracaso del golpe neocomunista, sino en el interior,
Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Arturas Zuokas mostraba orgulloso el recuadro en letra negrita publicado en la primera página de Respublica, el combativo diario lituano. «¡Veintinueve estados!», decía esbozando una sonrisa deslumbrante. «Ya nos han reconocido diplomáticamente veintinueve estados.» En la lista, para hacer bulto, junto a países del peso internacional de Dinamarca, Suecia y Argentina, los no excesivamente escrupulosos
Letonia: el primer embajador (XXXIV)

Letonia: el primer embajador (XXXIV)

El pequeño embajador ladeó ligeramente la cabeza y pausadamente, con una voz demasiado grave para su menudo cuerpo, dijo: «Le traigo a usted y al pueblo de Letonia los mejores saludos de la reina Margarita II de Dinamarca.» El presidente letón, Anatolias Gorbunovs, alargó el brazo para recoger el documento que le mostraba el danés Otto Borch. Después, henchido de satisfacción, enseñando más
Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Con las heroicas imágenes del Parlamento ruso todavía palpitando frescas en la retina, esperábamos hallar en Tallín, la capital de Estonia, un hervidero de pasiones nacionalistas y nos dimos de bruces, en aquel otoño de 1991, con una ciudad apacible, con rótulos escritos en alfabeto latino en lugar de cirílico, donde los nombres parecían finlandeses, abundaban las iglesias protestantes y, a
La bigotuda de Intourist (XXXII)

La bigotuda de Intourist (XXXII)

La empleada de Intourist fruncía los morros y negaba enfáticamente con la cabeza: "Para viajar a Estonia necesita usted visado. No le podemos facilitar billetes ni para el avión... ni para el tren». De nada servía argumentar con cara de santo que en 1991 todo estaba cambiando rápidamente en la URSS, que el Imperio Soviético se desplomaba o que hasta el mismísimo Yeltsin había calificado, unos
El Nacimiento de una Nación (XXXI)

El Nacimiento de una Nación (XXXI)

Boris Yeltsin, el «gran libertador», el héroe de las jornadas de agosto de 1991, fue a la postre una mera figura de transición. No hay hechos inevitables en la Historia, pero el presidente ruso resultó devorado por los acontecimientos, como lo fue su rival Gorbachov, quien inconscientemente hizo bastante más que Yeltsin para destruir el monolítico sistema comunista. Sin mucha facilidad de palabra,
Rabo de toro y hernia discal (XXX)

Rabo de toro y hernia discal (XXX)

La agonía política de Boris Yeltsin duró un año, 1988, en el que todos, desde la cúpula soviética a los dirigentes occidentales lo ignoraban o lo calificaban de payaso. En honor a la verdad es necesario recalcar que el presidente ruso contribuyó, con ese populismo hortera que en Europa resulta algo ingenuo, a difundir esa imagen de bufón irresponsable. Su visita a España en abril de 1990 es
Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

En mil años de Historia sólo ha habido tres caminos para convertirse en zar de todas las Rusias: heredar legítimamente el cargo, asesinar vilmente al antecesor o usurpar arteramente el trono. A la luz de lo que presenciamos los últimos días de agosto de 1991, la apabullante conclusión es que los 73 años de paréntesis comunista, durante los que Rusia estuvo disuelta en una entidad más amplia,