Alfonso Rojo

Alfonso Rojo (Ponferrada 1951), fundador, director y principal accionista de Periodista Digital, es licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información. Inició su carrera en 1976, como fotógrafo de Diario 16, formó parte del equipo fundacional de El Mundo y hasta optar definitivamente por el periodismo en Internet, trabajó como enviado especial, corresponsal en el extranjero y reportero de guerra. Es autor de 11 libros.

El hotel de las pesadillas (XX)

El hotel de las pesadillas (XX)

Los hoteles de «lujo» soviéticos solían ser establecimientos de pesadilla. Al inicio de la década del ‘90’, eran monstruosos: tenían centenares de habitaciones, cuartelillo del KGB camuflado
La expropiación del PCUS (XIX)

La expropiación del PCUS (XIX)

La función recordaba tenuemente las fascinantes polémicas de los portugueses en la Plaza del Rossio, al inicio de la «Revolución de los Claveles», los sesudos debates que entablaban los berlineses
El Hombre de La Mancha (XVII)

El Hombre de La Mancha (XVII)

Al mediodía del jueves 22 de agosto de 1991, encerrado en su despacho, abrumado por las dudas y las sospechas, Gorbachov debió escuchar nítidamente los vítores que más de 100 000 personas dedicaban
La Noche de los Generales (XIV)

La Noche de los Generales (XIV)

Los dos «ángeles guardianes» de Rostropovich no hubieran dormido tan apaciblemente de haber sabido lo que se cocía desde hacía veinticuatro horas en el Kremlin. A pesar de las llamadas a la cordura
Sangre en el asfalto (XIII)

Sangre en el asfalto (XIII)

El oficial debía llevar la pistola Makarov en la mano y montada, porque en cuanto vio al hombre encaramarse al blindado y prender la mecha de tela del cóctel Molotov, le descerró un balazo en el pecho. El civil, un veterano de la guerra de Afganistán, dio un traspié, se tambaleó y fue a caer de bruces, boqueando como un pez, sobre la chapa metálica. Fue entonces cuando se desato el pánico.
Pan, gas y mortadela (XII)

Pan, gas y mortadela (XII)

El sombrío comunicado advertía que la Policía y el Ejército arrestarían a todo ciudadano que fuera sorprendido en la calle entre las 11 de la noche y las 5 de la mañana. Ya vigente el toque de queda, por las elegantes galerías del Metro moscovita, además de las inevitables parejas de borrachos llorosos, circulaban adolescentes entusiasmados, que esperaban la llegada de los trenes, formando
Pánico en las barricadas (XI)

Pánico en las barricadas (XI)

El rumor recorría como un soplo helado los pasillos de la Casa Blanca y saltaba en susurros de una a otra barricada. «¡A las cuatro de la tarde van a asaltar el Parlamento!» La gente juraba haber visto detener a unos agentes del KGB vestidos de civil, que intentaban introducirse subrepticiamente en la «fortaleza». Era falso, pero estalló la histeria contagiando hasta a los más estoicos. El
Sadam Husein y la salud de Mijail Gorbachov (X)

Sadam Husein y la salud de Mijail Gorbachov (X)

En el Kremlin, los desorientados golpistas seguían sin saber qué hacer. Uno de los escasos telegramas de felicitación recibidos hasta el momento llevaba la inconfundible firma de Sadam Husein y se apresuraron a enviar al dictador iraquí un cariñoso mensaje de res-puesta. Yazov, el ministro de Defensa, nunca había ocultado su disgusto por la forma en que Gorbachov condujo la política soviética
La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

Al alba del martes 20 de agosto de 1991, el asediado Yeltsin convocó a sus ayudantes a la desordenada habitación de la tercera planta del Parlamento, donde estaba instalado el «centro de mando» antigolpista. La situación era preocupante. La empapada y exhausta multitud comenzaba a disiparse. Apenas quedaban unos centenares de «defensores», intentando hervir agua para preparar té, izando un
Boris 'El Grande' (VIII)

Boris ‘El Grande’ (VIII)

Cuando los rusos hablaban embelesados de las facultades «prodigiosas» de Boris Yeltsin, solían poner como ejemplo la rocambolesca anécdota que dio origen a su nombre de pila. Los Yeltsin, una pobre familia campesina originaria de Butka, una aldea de los Urales cercana a Ekaterimburgo, donde en 1918 los bolcheviques fusilaron al zar Nicolás II y a toda su familia, nunca habían pensado llamar Boris
La 'Casa Blanca' de Moscú (VII)

La ‘Casa Blanca’ de Moscú (VII)

Uno de los principales factores que los golpistas olvidaron tomar en consideración fue Boris Yeltsin: el presidente de Rusia y el político más popular de la nación. Inexplicablemente, nadie se preocupó de cortar las líneas telefónicas de su casa o de rodearla. A las 05.00 de la madrugada, un amigo del presidente ruso llamó por teléfono y le alertó de lo que acaecía. Yeltsin se sentía cansado
Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

A las 04.00 de la madrugada del 19 de agosto, cuando en Madrid todavía eran las 02.00 y no se sabía nada, el vicepresidente Gennady Yanaev declaró con voz trémula el estado de emergencia en la URSS y asumió plenos poderes. El mensaje oficial fue muy escueto: «La medida ha sido adoptada ante la incapacidad de Mijail Serguevitch Gorbachov, debido a razones de salud, para cumplir sus funciones como
Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

En Madrid, la primera noticia del golpe la escuchamos en la radio, al alba del lunes, pero la maquinación había arrancado bastante antes. A las 10.00 en punto de la mañana del domingo 18 de agosto de 1991, Kriuchkov había puesto ya en alerta el KGB. Los altos oficiales fueron convocados a la Lubianka, la sede central, y se suspendieron sin explicación alguna vacaciones y permisos. En uno de los
El A,B,C... de un golpe de Estado (IV)

El A,B,C… de un golpe de Estado (IV)

Lo más destacable del golpe de Estado del 19 de agosto de 1991 no fue que tuviera lugar. A fin de cuentas, la toma del poder en la URSS y los cambios en la cúpula comunista rara vez han sido algo democrático o pacífico y los anales de la vieja Rusia está repleta de complots, derrocamientos, impostores y asesinatos. Lo que de verdad resultó llamativo en la intentona fue que fracasara tan lamentablemente.
El ondulante pavimento de Moscú (III)

El ondulante pavimento de Moscú (III)

En invierno, cuando se hace de noche a las tres de la tarde, las calles de Moscú emanan una melancolía siniestra. En verano, si luce el sol, lo que brota es un hedor insoportable y si llueve, como ocurría el 19 de agosto de 1991, la ciudad se transforma en un lodazal. A las pocas horas de poner los pies en Moscú, uno entiende por qué Pedro el Grande optó en 1703 por alejarse de las riberas del
Las campanillas de los teletipos (II)

Las campanillas de los teletipos (II)

La de enviado especial es una profesión fascinante, en la que te pagan por hacer lo que te gusta, pero no está exenta de algunas frustraciones. Una de ellas es que, a miles de kilómetros de distancia, en el bullicio de la redacción, piensen que las cosas son de un modo, cuando en realidad son de otro, y orienten a veces la información exactamente en sentido contra-rio al que uno pretende darle
La muerte lleva máscara negra (I)

La muerte lleva máscara negra (I)

Nunca había visto matar un hombre a golpes. Muchos años ante, siento casi un chaval, en San Salvador, contemplé horrorizado como ejecutaban de un tiro en la nuca a un testigo de Jehová que hasta la última fracción de segundo rezaba a gritos convencido de que Dios acudiría en su ayuda. He asistido a fusilamientos sumarios en las montañas de Nicaragua. He sido testigo de la lenta asfixia de docenas
Moscú sin brújula

Moscú sin brújula

Durante más de setenta años la URSS fue, para la mayor parte de los occidentales, una especie de fantasma, tan admirado como temido, siempre imprevisible. Su estudio quedó en manos de superespecialistas, kreminólogos, sovietólogos y espías. Sólo creyentes comunistas de probada confianza como el francés André Gide en los años treinta o diplomáticos con vocación periodística como el polaco
Matan al perro para enterrarlo con su dueña

Matan al perro para enterrarlo con su dueña

Decía que amaba a su mascota con locura, opero la condenó a muerte. La perra, llamada Emma, estaba muy apegada al su dueña, una anciana de Richmond (Virginia) cuyo estado de salud había empeorado hace algunos meses. Antes de morir, la anciana tomó una decisión que ha causado mucha polémica. La mujer dejó claro que al fallecer, quería que la mascota fuera enterrada con ella. Vaya por delante
Los 8 requisitos que Donald Trump exigirá a los inmigrantes hispanos para darles 'green card'

Los 8 requisitos que Donald Trump exigirá a los inmigrantes hispanos para darles ‘green card’

El presidente Donald Trump describió, a grandes rasgos, su nuevo plan de inmigración, donde delinea dos objetivos: detener la inmigración de indocumentados y aumentar el ingreso de extranjeros altamente capacitados. Sin embargo, uno de los aspectos que más ha sorprendido a activistas y abogados migratorios, es la llamada "Visa Buil America" ("Visa Construye América"), que reemplazaría los procesos
¡Apretad el culo, que vienen los rusos!

¡Apretad el culo, que vienen los rusos!

Los viejos reporteros sostienen que, en política internacional, los pronósticos tienen tan escaso valor como los vaticinios de los astrólogos o las predicciones de los economistas, pero con las reacciones de Rusia hay escasas probabilidades de equivocarse. Los analistas del Departamento de Estado y los gerifaltes de la CIA, que del Kremlin y sus aledaños esto deben saber mucho, debería haberle
Durmiendo con el enemigo islamista

Durmiendo con el enemigo islamista

El asunto me produce una amarga melancolía. He estado repasando el comunicado del Departamento de Estado, en el que se alerta a los norteamericanos que viajen a Europa para que permanezcan vigilantes ante la posibilidad de atentados terroristas de Al Qaida, y me he quedado de piedra. No por su importancia, sino por su vacuidad. Habitualmente, cuando los expertos hacen estas cosas, citan un país concreto,
El sufrido reportero de guerra y el cuarto de baño

El sufrido reportero de guerra y el cuarto de baño

Dice Pérez Reverte que sería más útil para los estudiantes de periodismo una asignatura de «facturas», que muchas de las mamonadas que les tratan de enseñar en las facultades. Comparto la tesis de que lo realmente peligroso para el corresponsal es justificar la cuenta de gastos ante el gerente, pero se me ocurre una cátedra de más enjundia. A estas alturas -después de arrastrar el culo 30
Guerra bacteriológica: las bombas sin voz

Guerra bacteriológica: las bombas sin voz

Los kurdos las llamaban "las bombas sin voz". Cuando chocaban contra el suelo no había explosión, ni metralla o llamaradas. Tan sólo el estremecedor siseo del gas y un olor raro... como a ajo. Al amanecer del 16 de marzo de 1988, aviones de la Fuerza Aérea iraquí atacaron con bombas mudas Halabja y otras aldeas controladas por separatistas kurdos en las agrestes montañas del norte del país.
Muebles de jardín más vendidos en Amazon

Muebles de jardín más vendidos en Amazon

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Las milicias kurdas atrapan en Siria a dos estadounidenses que asesinaban para el ISIS

Las milicias kurdas atrapan en Siria a dos estadounidenses que asesinaban para el ISIS

No tienen ya ni hacia dónde correr. Otros cinco terroristas extranjeros, entre los que hay estadounidenses, un irlandés de Dublín y a dos paquistaníes, que se unieron en su día a los fanáticos del Estado Islámico (ISIS, en inglés), han sido atrapadas en el este de Siria. El grupo fue detenido el 30 de diciembre, cuando "planificaba un ataque" contra civiles que huían del bastión de ISIS en
REPORTERO DE GUERRA: La historia, los secretos, los vicios y las virtudes de los corresponsales

REPORTERO DE GUERRA: La historia, los secretos, los vicios y las virtudes de los corresponsales

Aquí tienes por entregas y en forma de serial, como los antiguos folletines pero en clave casi académica, una obra sobre esa figura tan mítica del periodismo que es el corresponsal de guerra. Capítulo a capítulo, Alfonso Rojo va a ir desgranando la historia, los secretos, los vicios y las virtudes de ese reducido, complicado y privilegiado grupo de profesionales que consumen su vida saltando de
REPORTERO DE GUERRA: Al borde del abismo (y... LXXXI)

REPORTERO DE GUERRA: Al borde del abismo (y… LXXXI)

Por Alfonso Rojo No hace mucho, para ser exacto hasta finales de 2004, yo era un periodista realmente privilegiado. Para empezar, pasaba los días en países distantes y peligrosos, con nombres como Chechenia, Irak o Afganistán, cubriendo guerras y desastres ocasionados por el ser humano y a menudo contemplaba de cerca esas escenas que sólo se ven en el cine y en películas de Steven Spielberg. A
REPORTERO DE GUERRA: El morbo y los focos de interés (LXXX)

REPORTERO DE GUERRA: El morbo y los focos de interés (LXXX)

Por Alfonso Rojo Debido al gran número de reporteros que se encontraban sobre el terreno en julio de 1994, dio la impresión de que el drama ruandés había sido perfectamente cubierto y difundido por los medios de comunicación. En realidad, el programa de exterminio organizado por el poder 'legal' en Ruanda, al que no debía sobrevivir opositor alguno, no se llegó a filmar ni a fotografiar. Al
REPORTERO DE GUERRA: En Tierra Hostil (LXXIX)

REPORTERO DE GUERRA: En Tierra Hostil (LXXIX)

Por Alfonso Rojo Aunque muchos corresponsales vemos nuestro papel en términos poco complicados y damos por supuesto que vas a los sitios a informar y que carece de sentido ponerse a divagar sobre si es bueno o malo, correcto o incorrecto, bastantes tienen serios problemas de conciencia y agonizan en el pantano de la ética, preguntándose si es legitimo o moral cubrir una guerra. Entre este sector,
REPORTERO DE GUERRA: Los dilemas del oficio (LXXVIII)

REPORTERO DE GUERRA: Los dilemas del oficio (LXXVIII)

Por Alfonso Rojo La brega agotadora y desigual contra la burocracia y los chupatintas de despacho, ha sido una constante en la historia de los corresponsales de guerra. Y una de las pesadillas de todo veterano es que te llegue de sopetón un aviso de la empresa, comunicándote que han llegado a la conclusión de que lo mejor para ti y para tu medio de comunicación es que vuelvas a casa y te conviertas
REPORTERO DE GUERRA: Los iracundos (LXXVII)

REPORTERO DE GUERRA: Los iracundos (LXXVII)

Por Alfonso Rojo En el sudeste asiático, que entre 1945 y 1975 fue un constante lodazal de odio y masacre, la metralla nunca tuvo excesivo respeto por las reputaciones de los reporteros. Durante la contienda vietnamita perecieron 50 corresponsales y otros 18 desaparecieron en acción. Unos cayeron en accidentes de helicóptero, otros al pisar una mina, alcanzados por una bala o ejecutados a sangre
REPORTERO DE GUERRA: El Español Tranquilo (LXXVI)

REPORTERO DE GUERRA: El Español Tranquilo (LXXVI)

Por Alfonso Rojo Hace ya algún tiempo que germina en las redes sociales un foro de reporteros conocido como el Club de los Buitres. Deben ese extraño y chocante nombre a Joao Silva, el fotógrafo de The New York Times que perdió las piernas alcanzado por una mina en Afganistán en 2010 y que a propósito de la percepción que mucha gente tiene de los reporteros de guerra, como tipos prestos a aprovecharse
REPORTERO DE GUERRA: Las acreditaciones (LXXV)

REPORTERO DE GUERRA: Las acreditaciones (LXXV)

Por Alfonso Rojo Tras la maquiavélica y exitosa jugada del portavoz de la Casa Blanca Marlin Fitzwater,  que desató el pánico entre los miembros de la «tribu» enviados a la Guerra del Golfo y generó una desbandada general en Bagdad, las cosas se pusieron crudas para los reporteros en general. A partir de ese instante, con el arma del pool en sus manos, el Pentágono controló la situación y
REPORTERO DE GUERRA: El 'black out' (LXXIV)

REPORTERO DE GUERRA: El ‘black out’ (LXXIV)

Por Alfonso Rojo El periodismo, como la política o la historia, funciona bajo la «ley del péndulo», y tras el libre acceso y la inexistencia de censura durante la Guerra de Vietnam era normal que cambiaran las tornas. Los militares norteamericanos salieron del conflicto convencidos de que habían perdido la guerra debido a la indecisión de los políticos y, sobre todo, a la perversa e incontrolada
REPORTERO DE GUERRA: Los gritos del silencio (LXXIII)

REPORTERO DE GUERRA: Los gritos del silencio (LXXIII)

Por Alfonso Rojo Los fotógrafos son una casta singular dentro de la «tribu». Sea cual sea su nacionalidad o su edad, todos los que se juegan la vida de conflicto en conflicto, visten de forma similar, usan bolsas parecidas y actúan de modo semejante. Como el protagonista de 'DelCorso's Gallery', la novela de Philip Caputo sobre los corresponsales de guerra, hasta comparten cierta fijación con
REPORTERO DE GUERRA: La canción del soldado (LXXII)

REPORTERO DE GUERRA: La canción del soldado (LXXII)

Por Alfonso Rojo La Guerra de Vietnam fue para los americanos una pelea malsana, en un lugar diminuto y remoto, contra un adversario anónimo. Tim O'Brien, cuyo 'If I die in a combat zone' ha sido comparado con 'Homenaje a Cataluña' de George Orwell, refleja descarnadamente en su obra la angustia que supuso para su generación batirse en una guerra que consideraban equivocada. El título del libro
REPORTERO DE GUERRA: La ley del péndulo (LXXI)

REPORTERO DE GUERRA: La ley del péndulo (LXXI)

Por Alfonso Rojo Un síntoma de lo parroquiano que sigue siendo el periodismo español es lo poco que perseveran como reporteros los notables de la «tribu». En cuanto llegan a cierta edad o a un nivel de prestigio conveniente, por voluntad propia o seducidos por sus empresas, muchos renuncian a las excursiones por «territorio comanche» y se asientan en los despachos a lidiar con los cierres de
REPORTERO DE GUERRA: Bienvenidos al Infierno (LXX)

REPORTERO DE GUERRA: Bienvenidos al Infierno (LXX)

Por Alfonso Rojo Aunque el chaleco anti fragmentación, el casco de kevlar y el equipo de transmisión por satélite se han integrado como utensilios imprescindibles en el equipaje de casi todo reportero que se precie, hasta mediada la carnicería yugoslava apenas se utilizaban. La última Guerra de los Balcanes fue un conflicto desgarrado y peligroso para la prensa, pero sirvió a la «tribu» para
REPORTERO DE GUERRA: La cofradía del peligro (LXIX)

REPORTERO DE GUERRA: La cofradía del peligro (LXIX)

Por Alfonso Rojo "El haber estado realmente en peligro acerca humanamente a los viejos soldados, a los viejos marinos, a los viejos pilotos e incluso a los viejos corresponsales en un sentido que no es comprensible para los que no han compartido ese sentimiento" La reflexión de la valiente Marguerite Higgins sobre la noble hermandad que se establece entre los reporteros de guerra es muy acertada,
REPORTERO DE GUERRA: Bajo el fuego (LXVIII)

REPORTERO DE GUERRA: Bajo el fuego (LXVIII)

Por Alfonso Rojo A pesar de que la todavía reciente Segunda Guerra Mundial había dado la oportunidad de curtirse a muchos reporteros, la calidad general era mediocre. Durante la Guerra de Corea, demasiados corresponsales aceptaron a pies juntillas lo que les filtraban los militares sin comprobarlo: la agencia Associated Press anunció por sus teletipos y en dos ocasiones la captura de Seúl cinco
REPORTERO DE GUERRA: La Convención de Ginebra (LXVII)

REPORTERO DE GUERRA: La Convención de Ginebra (LXVII)

Por Alfonso Rojo Debido a que los comunistas norcoreanos no estaban muy versados en la Convención de Ginebra -les importaba y les sigue importando un comino su contenido-, bastantes corresponsales comenzaron a portar armas igual que llevaban un cuaderno de notas, mientras reporteaban en la Guerra de Corea. Marguerite Higgins se agenció una carabina y hubo quien recurrió a la ametralladora. «Imagínense
REPORTERO DE GUERRA: El miedo y las mujeres (LXVI)

REPORTERO DE GUERRA: El miedo y las mujeres (LXVI)

Por Alfonso Rojo El nerviosismo es algo normal. Ataca a los actores antes de salir al escenario. A los soldados, antes de entrar en combate. A los agentes secretos, antes de una incursión ilegal. No tiene nada de extraño que afecte también a los periodistas. El drama entre los reporteros es que no puedes admitirlo. Por mucho riesgo que envuelva una zona en guerra, te sientes como un desertor si
REPORTERO DE GUERRA: La fuerza del átomo (LXV)

REPORTERO DE GUERRA: La fuerza del átomo (LXV)

De todos los periodistas de la época de la II Guerra Mundial, el candidato menos probable a una distinción como corresponsal de guerra era un redactor de la sección de Ciencia del New York Times llamado William Leonard Laurence. Nacido como Leib Wolf Siew en Salantai, una pequeña población del Imperio Ruso que ahora es Lituania, judío, había emigrado a Estados Unidos, tomado su apellido del
REPORTERO DE GUERRA: Los psicópatas del Sol Naciente (LXIV)

REPORTERO DE GUERRA: Los psicópatas del Sol Naciente (LXIV)

Por Alfonso Rojo Con los corresponsales japoneses ocurrió en la II Guerra Mundial algo similar a lo que pasó con los rusos. Las autoridades de Tokio, como las de Berlín o Moscú, ni siquiera hicieron el simulacro de tolerar la actuación de auténticos reporteros. Cuando empezaron las hostilidades, crearon un Departamento de Información, una Asociación de Críticos Patriotas y una Asociación
REPORTERO DE GUERRA: Papá Stalin y el General Invierno (LXIII)

REPORTERO DE GUERRA: Papá Stalin y el General Invierno (LXIII)

Por Alfonso Rojo Durante la II Guerra Mundial, tanto en la Batalla del Pacifico como en el Norte de África o en el Frente Oeste había al menos un considerable número de corresponsales y manaban con asiduidad las noticias. La situación era muy diferente en el Frente Este, donde alemanes y rusos luchaban con crueldad inaudita y empecinamiento bestial. Los primeros reporteros occidentales desembarcaron
REPORTERO DE GUERRA: El valor y la sensibilidad (LXII)

REPORTERO DE GUERRA: El valor y la sensibilidad (LXII)

A pesar de la naturaleza bárbara de la II Guerra Mundial -más de 70 millones de muertos-, como había ocurrido en conflictos bélicos anteriores, los reporteros se dejaron llevar por la tendencia a embellecer el horror. La campaña en el norte de África, donde los hombres también perecían quemados vivos y quedaban mutilados para siempre, fue presentada con frecuencia en términos románticos.
REPORTERO DE GUERRA: "Sangre, sudor, fatiga y lágrimas" (LXI)

REPORTERO DE GUERRA: «Sangre, sudor, fatiga y lágrimas» (LXI)

Se ha culpado exclusivamente a Adolf Hitler de haber iniciado la destrucción sistemática de ciudades enemigas y provocado la guerra total, pero la objetividad obliga a puntualizar que los alemanes bombardearon Londres el 24 de agosto y los ingleses hicieron lo propio con Berlín al día siguiente. Esas dos necias y fútiles acciones fueron el origen de lo que se conoce como el Blitz, la forma corta
REPORTERO DE GUERRA: El amargo sabor de la derrota (LX)

REPORTERO DE GUERRA: El amargo sabor de la derrota (LX)

De no ser por la instrumentalización de que fueron objeto por parte del siniestro Joseph Goebbels, algunos de los miembros del PK germano hubieran pasado a la historia del periodismo con letras de oro. El 8 de abril de 1940 los aliados minaron las aguas noruegas -violando la neutralidad del país nórdico- en un intento de dificultar el acceso de los alemanes a las materias primas suecas. Hitler respondió