Cómo detectar a tiempo que tienes una neumonía

Cómo detectar a tiempo que tienes una neumonía
Gripe YT

La neumonía aparece cuando el tejido de los pulmones se inflama por culpa de una infección. Para entender cómo actúa la enfermedad, lo primero que debes saber es que el pulmón cuenta con dos grandes partes: los bronquios y los alveolos.

Los alveolos tienen forma de pequeños sacos y se llenan de aire al respirar. En ellos se realiza el intercambio de oxígeno (pasa a la sangre) y dióxido de carbono (se expulsa al exterior), según recoge sb y comparte Paula Dumas para Periodista Digital.

Si un agente infeccioso esquiva las barreras que protegen tu sistema respiratorio (entre las que se encuentran la tos o los estornudos) y alcanza las células de los pulmones, tus defensas reaccionan para hacerle frente. Entonces los alveolos se inflaman y se llenan de pus y líquido infeccioso.
Debido a la inflamación, el oxígeno no pasa correctamente a la sangre, aparecen síntomas como la fatiga, y la respiración se hace difícil e incluso dolorosa.

Existen más de 100 tipos de microorganismos que pueden acabar causando esta enfermedad.

En los adultos, la mayoría de neumonías son provocadas por una bacteria denominada Streptococcus pneumoniae.

También pueden desencadenarla algunos virus, como el de la gripe o el de la varicela, e incluso hongos, especialmente en el caso de las personas que tienen un sistema inmunitario debilitado.

Muchas veces todo se debe a un cúmulo de factores. Así, una neumonía bacteriana puede aparecer por culpa de la propia bacteria o bien empezar por un virus que, después, se sobreinfecta porque entra en juego una bacteria.

Algunos síntomas nos ofrecen pistas sobre el tipo de neumonía:

Bacteriana. Normalmente empieza de forma brusca, con fiebre alta, tos y expectoración purulenta.

Vírica. El síntoma más claro es la tos seca y suele darse febrícula. En este caso, para evitar el contagio, es muy importante lavarse las manos con frecuencia.

A través de la imagen de rayos X el especialista podrá determinar si se trata de una neumonía vírica o bacteriana. En el caso de que el origen sea una bacteria, probablemente te recetará antibióticos para acabar con ella.

Lo más habitual es que el malestar y la fiebre empiecen a mejorar entre tres y cinco días después de iniciar el tratamiento. En la mayoría de casos, a los siete días ya se puede recuperar el ritmo de vida normal, aunque es posible que la fatiga y una tos leve persistente se prolonguen durante bastante tiempo (un mes o incluso más).

Autor

Paula Dumas

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