Un grupo de investigadores ha propuesto el uso de un material de deshecho para abaratar las construcciones fuera del planeta

Cómo la orina de los astronautas ayudará a construir bases lunares

Cómo la orina de los astronautas ayudará a construir bases lunares
Astronauta PD

El hombre sigue descubriendo el espacio. Los planes para volver a llevar al hombre a la luna están enfrentándose a una importante traba: el alto coste de la construcción. No se trata de un tema para ser abordado a la ligera. Según la agencia Sinc, transportar poco menos de medio kilo de la Tierra a la Luna costaría unos 10.000 dólares.

En una carrera por abaratar los costes, las agencias espaciales buscan algún procedimiento para usar materiales locales y así abaratar coste en el levantamiento de las futuras bases espaciales. Un grupo de investigadores de varios países europeos (entre ellos España) ha propuesto el uso de un material de deshecho: la orina de los propios astronautas. Una solución que está teniendo una gran aceptación.

Según ha explicado a la agencia uno de los autores del estudio, Ramón Pamies, de la Universidad Politécnica de Cartagena, para levantar los módulos de las bases espaciales se podría usar hormigón fabricado con regolito, un material que se puede encontrar en la superficie de la Luna.

Orina como plastificante

Sin embargo, haría falta un plastificante para suavizar la mezcla y moldearla antes de proceder a endurecerla, y ahí es donde entra en juego la orina de los astronautas.

«Los dos principales componentes de este fluido corporal son el agua y la urea, una molécula que permite romper los enlaces de hidrógeno y, por tanto, reducir las viscosidades de muchas mezclas acuosas”, ha explicado Pamies a la agencia.

La universidad noruega de Ostfold ha hecho experimentos con materiales similares al regolito, encontrando que en aquellas mezclas que han usado urea soportan mejor los grandes pesos y se mantienen estables. También comprobaron su buena resistencia a temperaturas de más de 80 grados.

“Todavía no hemos investigado cómo se extraería la urea de la orina, ya que estamos valorando si realmente sería necesario, porque quizá sus otros componentes también podrían servir para formar el hormigón geopolimérico”, apunta una de las investigadoras de la universidad noruega, Anna-Lena Kjøniksen. “El propio agua de la orina se podría usar para la mezcla, junto a la que se pueda obtener en la Luna, o una combinación de ambas”.

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