LOS VIEJOS ROCKEROS NUNCA MUEREN

Las primeras palabras de Sabina tras su operación: «Quiero fumar… dadme un cigarrillo»

El músico y poeta sufrió el miércoles un nuevo capítulo de su historial de problemas de salud, que comenzaron en 2001 y que se han cebado con él consiguiendo el efecto contrario: el de agigantar su leyenda de inmortalidad

Las primeras palabras de Sabina tras su operación: "Quiero fumar... dadme un cigarrillo"
Joaquín Sabina. PD

Genio y figura. Se despierta Joaquín Sabina de la anestesia, hecho un ‘Ecce Homo’, lleno de vendas y costuras y lo primero que masculla mirando con ojos entrecerrados a médicos y enfermeras es: «Quiero fumar… dadme un cigarrillo».

Los viejos rockeros nunca mueren y este, que acaba de cumplir 71 años, debería ser eterno.

Joaquín Sabina, que fue operado este 13 de febrero de 2020 de urgencia por su caída durante el concierto con Joan Manuel Serrat este miércoles en Madrid, se encuentra «estable» tras la intervención y está ingresado en la UCI del Hospital Ruber Internacional, que ha emitido un comunicado.

Uno de los amigos del cantautor, el escritor Benjamín Prado, ha visitado al artista y ha tranquilizado a todos sus seguidores asegurando en el programa de laSextaMás Vale Tarde que «ya se encuentra mucho mejor».

«¿Qué puede hacer Joaquín Sabina según se despierta de una operación? Pedir un cigarrito: ‘yo quiero fumar’, ha dicho», ha explicado entre risas Prado, que también ha contado que las primeras en ver a Sabina han sido su mujer y sus hijas.

El poeta también ha valorado la importancia de que se detuviera el concierto: «lo cerca que estamos de la catástrofe».

«Joaquín quería seguir el concierto».

«Fueron los médicos los que le dijeron que estaba en un estado de euforia propia de quien está ante 15.000 personas actuando, ‘pero no estás en condiciones de seguir».

El artista abandonó así el escenario y el WiZink Center de Madrid, donde estaba teniendo lugar el concierto, y se marchó a casa.

Aunque ha pasado la noche sin ningún problema, ha comenzado a tener dolor de cabeza, por lo que ha sido sometido a diversas pruebas que han determinado que tenía una hemorragia cerebral.

La caída se produjo a la media hora del inicio de la actuación de Sabina y Serrat. Al parecer, un foco le cegó y se precipitó en el foso de seguridad, el espacio que separa el escenario de la zona en la que se encuentra el público.

El cantautor, que este miércoles celebraba sus 71 años, Sabina, tenía un «traumatismo de hombro izquierdo, torácico y cranoencefálico».

El historial de salud, como el historial de todo lo demás es largo en el caso de Sabina.

Tiene una mala salud de acero. Lo repite él mismo y lo comentan sus allegados, colaboradores y amigos.

De 2001 a 2020, casi veinte años, el parte médico del cantautor abunda en contratiempos, sustos, afonías, caídas.

La última fue en la noche del miércoles, cuando, cegado por los focos durante su último concierto en Madrid de la presente gira conjunta con Serrat, la cuarta noche, Sabina cayó al vacío desde una altura de dos metros. Salió evacuado en camilla y regresó para disipar los temores. Tenía un fuerte golpe que le impedía continuar, pero estaba bien.

Su amigo catalán le ayudaba con la silla de ruedas y Sabina pasó la noche en casa.

Sin embargo, a tenor del historial médico del cantante, con un accidente cerebrovascular incluido, el día siguiente aconsejaba pruebas para descartar males mayores.

Y así fue. Sabina ingresó por la mañana en la Ruber internacional para extraerle un hematoma intracraneal.

Por la tarde, se encontraba estable y recuperándose. Las primeras 48 horas han sido cruciales.

 

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