Artículo de opinión

William Cárdenas: España, en riesgo por la situación del turismo

El turismo, sector de apoyo fundamental a la economía española, se tambalea como consecuencia de la aparición del coronavirus

William Cárdenas: España, en riesgo por la situación del turismo
Madrid PD

El milagro de los años 60, cuando España se comenzó a inundar de turistas que buscaban sol y playas en sus costas, está a punto de colapso, como consecuencia de la pandemia que estamos padeciendo.

El año 2019, el turismo con una afluencia de 83,4 millones de viajeros, actuó como el gran motor de la economía española, aportando el 11,8% del PIB, con una producción de 271.699 millones de euros y una aportación a la balanza fiscal de 24.000 millones.

Si los efectos de esta crisis son graves para toda la economía, ni que decir para un sector que vive del desplazamiento y la movilidad de grandes contingentes de personas, que van especialmente a aquellos destinos que, además de solaz descanso, les proporcione y garantice su seguridad.

Y este no va a ser el caso español, pues tendremos que dejar pasar un buen tiempo hasta que la confianza en nuestro país, como destino turístico se recupere, especialmente, después de las alarmantes cifras de contagiados y fallecidos que ha arrojado el virus a su paso por nuestras ciudades y pueblos.

En esto influirá notablemente, el conocimiento, y la consecuente crítica internacional, del torpe manejo de la situación por parte de un Ejecutivo desnortado e increíblemente ineficaz, que respondió tarde y mal a la amenaza y ataque de la pandemia que se cebó con nuestra sociedad, especialmente con los mayores.

Y no podemos olvidar que un alto porcentaje de los turistas que vienen a España año tras año, desde el norte de Europa, América y Asia, son en su gran mayoría jubilados y gente de la tercera edad, que se lo pensaran mucho antes de incluirnos en sus itinerarios.

Pero es lo que hay, a ver si con suerte salimos con el menor costo de vidas posible, de una situación indescriptible, que nos lleva a normalizar que alguien, diariamente nos diga que los fallecidos del día son 700 y tantos, pero que el dato es alentador! Es un auténtico parte de guerra y sus consecuencias políticas y sociales están por verse.

Lo cierto es que esto pone en riesgo el esfuerzo de muchos de los que se han ido ahora, solos y en el silencio de las residencias en donde mayor daño ha hecho el coronavirus, quienes se dejaron la piel por proporcionar a las generaciones siguientes el Estado de Bienestar que tanto se ha disfrutado y que ha permitido al pueblo español décadas de progreso en todos los aspectos de su vida.

Las dudas acerca de si quienes tienen la responsabilidad de enfrentar tanto el reto de superar la pandemia, como la crisis posterior, sean los más indicados y capaces para hacerlo.

Por lo pronto, a los ya señalados errores en el proceso de prevención temprana y toma de decisiones, tenemos que añadir algunas decisiones que nos parecen por lo menos preocupantes, pues van dirigidas a socializar por abajo a la clase media española.

Se legisla de una manera intermitente, actuando por impulsos para atender a unos dejando colgados a otros, curiosamente, los autónomos y a los pequeños y medianos empresarios, a los que se coloca a los pies de los caballos. No hay reparo en exhibir populismo bolivariano y alinear las decisiones en sentido ideológico, con un sesgo cubanizante, que hace parecernos cada vez más a la experiencia venezolana.

Hay rasgos de autoritarismo, se controla la información,  se limitan los movimientos de la sociedad con la excusa de detener la expansión del virus, y se paraliza la economía, con terribles consecuencias para un país del primer mundo, que tal vez debió abordar la situación con otra estrategia menos traumática.

Se corre el riesgo de la depauperación de la clase media como la tenemos entendida, llevándola a niveles de hace 60-70 años, con los riesgos para la estabilidad socio-política que ello supone, aunque en la alianza de gobierno, algunos, como los líderes de Podemos, tratarán de no dejar pasar la oportunidad para “Asaltar el cielo”.

Toca adelantarse, prevenir, corregir y/o reconducir los posibles e inevitables efectos de la crisis económica en lo social, para evitar que se convierta en un huracán impredecible.

Corresponderá a quienes han tenido la capacidad de mantener la sociedad española  dentro de los esquemas del libre mercado, del bienestar colectivo, de la defensa de la propiedad privada y de los derechos y libertades que consagra su Constitución, evitar cualquier desviación que nos conduzca a imitar modelos marxistas bananeros.

Sería una gran ironía, que ahora que la intervención de Donald Trump contra la narco tiranía venezolana, amenaza con poner fin a ese régimen violador de derechos y libertades, España equivocara su rumbo y siguiera sus pasos. Iglesias y sus socios estarían encantados.

William Cárdenas Rubio-Vargas

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