Axesor avisa de que la caída del 10% de la inversión empresarial en 10 años perjudicará al crecimiento

Axesor advierte de que la inversión empresarial ha caído 10 puntos en la última década, pasando del 31% del PIB en 2007 al 21% en la actualidad, lo que podría conducir a una caída del crecimiento presente y futuro del PIB.

Así lo pone de relieve Axesor en su informe ‘La demanda de inversión en las economías desarrolladas’, en el que constata que entre países miembros de la moneda única, que advierte de que, en el caso de España, el principal síntoma de los problemas económicos es el bajo nivel de PIB por persona en edad de trabajar.

La inversión empresarial ha caído 10 puntos en 10 años, pasando del 31% del PIB en 2007 al 21% en la actualidad, al tiempo que la inversión pública también ha caído un 60% respecto a los niveles pre-crisis.

No obstante, las empresas no financieras vienen mostrando cada vez una mayor capacidad de financiación, superando año tras año su nivel de ahorro a su nivel de inversión. Así, la capacidad de financiación de las empresas se situó en 2016 en el 2,8% del PIB, frente al 2,4% del ejercicio anterior, un incremento del 16,6%.

«Una capacidad de financiación permanente en el sector empresarial puede ser indicativa de una pérdida de fe en las posibilidades futuras de la economía», subraya Axesor, que añade que «estas expectativas negativas o limitadas sobre el futuro del país no incentivan la inversión empresarial y pueden dar lugar a una caída estructural de la demanda, cuyas consecuencias previsibles podrían ser un bajo crecimiento económico y una caída del crecimiento potencial», dado que la baja inversión también tendría efectos sobre el recorrido tendencial de la productividad.

FALTA DE INNOVACION.

El análisis explica que el bajo o nulo crecimiento de la productividad en España también está íntimamente relacionado con la falta de innovación.

En este sentido, recalca que las políticas que favorecen el crecimiento a largo plazo son aquellas que contribuyen a la acumulación de conocimiento tecnológico, mediante la inversión en I+D, y de formación y capacitación de los trabajadores, mediante sistemas educativos y de formación ocupacional eficaces, si bien «la economía española no destaca en ninguno de estos ámbitos».

España destinó 13.172 millones de euros a I+D en 2015, lo que supone un incremento del 2,7% respecto al año anterior, pero si se compra la inversión destinada a este capital intangible sobre el PIB del país, el peso relativo es del 1,2%, lo que sitúa a España como uno de los países europeos que menos dinero destina a este fin.

DEFICIT CRONICO DE PRODUCCION Y ENVEJECIMIENTO.

El estudio señala que Los países desarrollados podrían estar viviendo un «déficit crónico de producción». La baja inflación observada durante la crisis y posterior recuperación podría indicar que la falta de demanda ha tenido una mayor influencia en el bajo nivel de producción y crecimiento económico que el que haya podido tener el también reducido aumento de la productividad.

Por otra parte, avisa de que los efectos del envejecimiento de la población sobre las variables económicas son «muy poderosos». «Un menor crecimiento de la población en edad de trabajar se traduce en un menor crecimiento potencial del empleo, una vez que se reduzca la tasa de paro a su nivel de equilibrio, y un menor crecimiento potencial del empleo supone también un menor crecimiento potencial del PIB», apunta.

Además, si una menor población en edad de trabajar se traduce en una menor tasa de crecimiento de la innovación, el crecimiento de la productividad también será más reducido en el largo plazo.

Esto se traduce también en menores tasas de crecimiento del PIB, sino también de menores tasas de crecimiento de la renta per cápita, de forma que, con menores tasas de crecimiento del PIB, la deuda, tanto pública como privada, será mayor en términos relativos, por lo que será necesario ahorrar más.

PIB REAL PER CAPITA.

Según el análisis, existen amplias diferencias en el comportamiento del PIB real per cápita ajustado por la paridad de poder de compra, diferencias que se han ampliado, no reducido, en los últimos años.

Este indicador se ha elevado un 11% en Alemania entre 2007 y 2016, mientras que apenas ha variado en Francia y ha caído un 8% en España y un 11% en Italia. Esto implica que a la economía española le llevará probablemente toda la presente década recuperar la renta real por habitante de antes de la crisis, siendo la recuperación en Italia aún más tardía y prevista para mitad de la próxima década.

«La eurozona, por tanto, no ha conseguido su objetivo de promover la convergencia entre sus países miembros ampliando, paradójicamente, las diferencias en renta e impulsando así, en cierto modo, la divergencia en ingresos reales por habitante», señala el informe.

EUROZONA.

En el caso de la eurozona, Axesor ve «clave» para su futuro que la economía consolide tasas de crecimiento de entre el 1,5% y el 2%, ya que la ausencia de demanda de crédito hace ineficaz la política monetaria.

Pese a las mejoras recientes, las empresas siguen invirtiendo a ritmos «muy bajos», a pesar de tener acceso a un crédito muy barato, lo que es «síntoma de incertidumbre en torno a la demanda, la fiscalidad y la regulación».

«La falta de unión fiscal y bancaria conduce a una excesiva dependencia de la política monetaria, que impide que se activen los mecanismos impulsores del crecimiento por el lado fiscal», añade el informe.

De esta forma, subraya que el problema central que debe afrontar la eurozona es la debilidad de demanda de inversión, que es claramente insuficiente. «A los niveles actuales, las economías europeas no generan la demanda suficiente a corto plazo y no están estableciendo las bases para un crecimiento elevado y una transformación estructural», agrega.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído