La madre fue encontrada en una ventana con cortadas

Logroño: La Policía Nacional halla muerta a una niña de 5 años en un hotel y a su madre a segundos de suicidarse

Logroño: La Policía Nacional halla muerta a una niña de 5 años en un hotel y a su madre a segundos de suicidarse
Horror y miedo. PD

Espantoso y con el agravante de que todo apunta a la madre de la pequeña.

Ha sucedido en Logroño. Una niña de 5 años ha sido encontrada muerta en una habitación de un hotel de la capital riojana.

Todo ocurrió cuando la Policía acudió al recinto alertada porque una mujer estaba en el alféizar de una ventana con la intención de arrojarse al vacío.

La pequeña no tiene signos externos de violencia y será la autopsia la que determine las causas de la muerte.

El padre, Javier Corrales, había avisado la tarde previa a la Guardia Civil de Haro (La Rioja): Adriana, su exmujer, con la que tenía una relación tortuosa, no le había entregado –como estaba estipulado en el régimen de visitas– a la pequeña.

Su denuncia, sin embargo, no surtió efecto. Nadie, absolutamente nadie, llegó a tiempo para salvarla.

La niña, por la mañana, apareció muerta en una habitación del Hotel Los Bracos (Logroño). La Policía, al entrar en la 404, se la encontró envuelta en una manta sin signos de violencia.

Se desconoce cómo falleció la pequeña C. –aunque no parece que haya sido por muerte natural–, pero sí cómo pudo ocurrir.

Adriana -que había escrito varias cartas de despedida- y su madre y abuela d ela criatuira se registraron en el Hotel Los Bracos el viernes por la mañana.

Todo indica, eso sí, que se trasladaron desde Haro –donde vivían– sin intención de volver por la tarde para entregarle la niña a su padre.

Ambas se instalaron en el Hotel Los Bracos, en la habitación 4040.

Se sabe que la abuela, en un momento dado, desapareció sin dejar rastro, aunque se desconoce cuándo y por qué motivo.

Que la Policía la busca para esclarecer los hechos y como sospechosa junto a su hija, ya detenida.

El suceso se ha conocido este lunes, pasadas las 9.30 horas.

Javier y Adriana vivían en Haro, ciudad situada a 48 kilómetros de Logroño.

Él era natural de allí y ella, de Canarias. Estaban en trámites de separación y, según sus vecinos, tenían una relación atormentada desde hacía tiempo.

De hecho, “él ya estaba saliendo con otra chica de Briñas”, otro pueblo cercano.

Aun así, por muy mal que estuvieran ambos, nadie se atrevía a pensar que fuera a acabar en tragedia.

Él era una persona querida y sobradamente conocida en Haro, de donde era su familia: trabajaba de profesor de Educación Física en el centro San Asensio de la localidad y era un habitual de las actividades deportivas de la localidad.

Allí, se había casado con Adriana, que durante un tiempo había regentado una tienda en Miranda de Ebro –ya cerrada– y ahora era miembro del Ampa del colegio San Felices, donde tenían matriculada a la niña.

La relación entre ambos, no obstante, se acabó, pero nadie se imaginaba que fuera a terminar con su hija muerta en un hotel de Logroño. ¿Por qué? Eso es lo que le ronda la cabeza a todos los vecinos de Haro y a su padre a la espera de que aparezca la abuela, de que alguna pista dé pie a resolver el caso.

A última hora de la tarde se decretó la detención de la madre, que se encontraba en el Hospital San Pedro para ser tratada y vigilada de las heridas que se realizó en el propio hotel.

Además, se busca a una de las abuelas de la niña, que se registró junto a la madre y la niña fallecida en la habitación 404 del ya citado hotel Los Bracos.

La madre había escrito unas cartas de despedida que han sido entregadas, por un familiar, a la Guardia Civil de Haro.

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