PROGRAMA DEL 11 DE SEPTIEMBRE 2019

El Quilombo: Salen a la luz las imágenes que prueban que Rahola mintió como un bellaca en el ‘tetagate’

De eso iba el #MeToo: de pisotear con impunidad absoluta la presunción de inocencia

VEA ‘EL QUILOMBO’

Habituados como estamos a la doble moral que impera en los medios de comunicación, a nadie sorprende que de repente Pilar Rahola haya despachado su acusación de agresión sexual al rey Juan Carlos I como si todo hubiese sido una broma. Hay que recordar que la golpista se subio a las tetas del #MeToo para denunciar al rey emérito  acusándole se haberle tocado una teta:

«Tu estás allá metido (sic) y tienes a Juan Carlos allá, el rey de España, y en un momento determinado se te levanta, te dice que tienes el pecho malamente y te pone la mano y te hace zumo de naranja».

«Me too. El rey Juan Carlos hizo tocamientos a Pilar Rahola sin ningún tipo de vergüenza», tuiteaba la periodista Silvia Cóppulo, la presentadora del programa ‘El Diván’ de TV3 donde Rahola contó la historia de la presunta agresión sexual.

Como informaba ‘El Quilombo’, Rahola le ha visto las orejas al lobo y ha dicho que no, que jamás pensó que aquello había sido una agresión sexual sino ‘un acto de poder’. Lo dijo en el programa de Risto Mejide intentándole quitar hierro al asunto. ¿Cómo entender que una feminista de pro que se pasó el verano echando mierda sobre Plácido Domingo ahora diga que el hecho de que te toquen una teta es algo que le va en el cargo a los reyes en España?

Cabe otra posibilidad y es que Rahola haya mentido descaradamente para fingir haber sido una víctima más del #MeToo y subir su caché. Porque como ha demostrado Espejo Público, es imposible que el rey emérito le haya puesto una mano en el pecho porque el pin independentista ella lo llevaba mucho más arriba y porque hay imágenes en la que se le ve salir muy sonriente de la audiencia con Juan Carlos. Es más, hasta confiesa que hubo ‘buen feeling’.

Rahola ha cometido un delito de calumnia de manual y sabe que le saldrá gratis porque la Casa Real no la sentará en el banquillo y por lo tanto ella quedará impune. Lo que ha hecho la feminista Rahola es frivolizar con el drama de muchas mujeres a la que dice defender. Porque estas feministas de cuota son muy valientes para denunciar sin pruebas, para mancillar el honor de otros sin el menor atisbo de vergüenza.

Rahola, al igual que otras mujeres del #MeToo ha mentido, pero se irá de rositas porque las televisiones hoy prefieren ajusticiar al disidente que poner a una mujer contra las cuerdas. Ayer en Espejo Público, el programa que desveló que Rahola mentía, solo una mujer se atrevió a decir que Rahola había cometido un delito. Otras, como Luz Sánchez Mellado, periodista del feminista diaro El País, despachó el asunto como una mera ‘anécdota’.

Porque para el feminismo radical calumniar a un hombre con una denuncia falsa es una anécodota. De eso iba el #MeToo: de pisotear con impunidad absoluta la presunción de inocencia. La verdad, los hechos, son lo de menos. Lo importante es el espéctaculo de ver a un hombre con poder siendo destrozado por la chusma: eso no tiene precio.  

 

 

 

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