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El plan de Sánchez para seguir en La Moncloa es sacar a Torra de la presidencia de la Generalitat y pactar otra vez con los independentistas

El plan de Sánchez para seguir en La Moncloa es sacar a Torra de la presidencia de la Generalitat y pactar otra vez con los independentistas
Gabriel Rufián (ERC) y Pedro Sánchez (PSOE). PD

El PSOE ha pedido ya a ERC que “haga todo lo posible para sacar a Quim Torra de la Generalitat”.

Mientras el actual presidente del Gobierno catalán siga en el cargo, socialistas y republicanos no podrán avanzar para llegar a ningún acuerdo que satisfaga las exigencias de los separatistas catalanes de izquierdas.

Esa es la clave de los pactos de investidura que pretende trazar Pedro Sánchez para llegar al poder tras el 10-N, en el caso de que el resultado de las elecciones  le permita formar Gobierno.

ERC se plantea, como hemos informado, dejar caer al presidente de la Generalitat y provocar la celebración de elecciones anticipadas en Cataluña.

Maniobra que se enmarca dentro del plan trazado por Sánchez, dispuesto a satisfacer las ansias del partido de Oriol Junqueras en forma de más competencias, dinero  o fraccionamiento del Poder Judicial.

Para el PSOE es fundamental que desaparezca el actual clima de violencia que se vive en Cataluña, una apariencia de normalidad que le permita trasladar a la opinión pública que ha logrado sofocar la ira separatista y que el secesionismo está dispuesto a volver a la senda de la normalidad institucional.

Un escenario, en definitiva, que permita justificar las cesiones. Hoy por hoy, parece obvio, es imposible justificar entregas en este clima de ataques y desafíos constantes.

ERC, por su parte, es consciente de que  la cohabitación dentro el Govern es “inaguantable” con Torra.

El discurso del presidente catalán el pasado 16 de octubre de 2019, de madrugada, en solitario y sin el lazo amarillo, colmó el vaso de la paciencia de un sector muy amplio de los republicanos, pero hoy por hoy también están atados de pies y manos, porque dejar caer a Torra tendría muy difícil justificación entre los sectores más radicales del independentismo.

En suma, Pedro Sánchez –he aquí la gravedad de toda esta maniobra– no pretende otra cosa que dar continuidad a su estrategia de retroalimentación de intereses con el independentismo catalán que representa ERC, el nacionalismo vasco y los proetarras de Bildu, pero en ningún caso con las fuerzas constitucionales.

Con los mismos que le llevaron  en volandas a La Moncloa. Así se entiende que ante lo que está ocurriendo en Cataluña, donde ha sido duramente increpado por el separatismo, hable de moderación y proporcionalidad en la respuesta del Estado.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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