Victor Entrialgo De Castro: » Repartir riqueza sin crearla»

Victor Entrialgo De Castro: " Repartir riqueza sin crearla"

España está cerca de volver a conseguir pronto su objetivo más ansiado:
repartir riqueza sin crearla.

Otra cosa será lo que venga luego. Crisis, desempleo y pobreza. Entonces sí, entonces todos los cobardes de hoy se echarán, como siempre, en manos de un salvador, el que sea.

La pobreza de la democracia española y de su falta de educación política es aterradora.

Los resultados así lo atestiguan. En España milllones de españoles quieren vivir sin trabajar dentro de un edificio oficial.

Quieren que se reparta el Maná y que luego Dios dirá. La picaresca institucionalizada. Todos quieren vivir igual, la cigarra y la hormiga, la hiena y el suricato, el chaletista en camiseta y el ascendido Presidente de un club de baloncesto.

Todos defienden que se reparta ya el botín sin mencionar siquiera de pasada de donde viene, còmo se ha conseguido y qué hay que hacer para que siga habiendo aquello cuyo reparto piden.

Desde fuera, perplejos por el exotismo que supone entregar el pais a quien lo quiere destruir, Le Fígaro acierta de pleno al titular tras las elecciones en España: ¨Parálisis´ y ¨España vuelve a caer en la incertidumbre¨.

El teatro del absurdo abarca un conjunto de obras escritas entre 1940 y 1960 por estadounidenses y europeos cuyas tramas carecen de significado, tienen diálogos repetitivos y carecen de secuencia dramática creando a menudo una atmósfera onírica. O sea, como el que están representando Sanchez y el del chalet. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al hombre. Estos dos personajes que ensucian la política española desde hace años, llevan al descrédito las dos cosas.

El teatro del absurdo se agarraba al humor, como nosotros a los Memes para tragar toda esta bazofia de la nueva Pasionaria entrando en la Moncloa con el chiquillo políticamente en brazos, utilizando a los menores para pedir votos, como los gitanos, con la quemaconventos en el Congreso y los cursis del matrimonio Sanchez vareando colchones, todo por culpa de una ley electoral que nadie ha tenido huevos para cambiar entregando la Nación a los que la quieren destruir. Los que llevan años destruyéndola.

Llega el final de partida, la escena para cuatro personajes, el Rinoceronte, la cantante calva y un montón de sillas a repartir para seguir creando voto cautivo que les permita ganar las elecciones en perjuicio de la Nación y el interés general, mientras los demás seguimos esperando a Godot. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son la esencia del teatro del absurdo que se representa en España desde hace años.

Los charlatanes de feria y los actores de Ionesco han terminado de vender su quincallería y sus trastos viejos. En breve comenzará el reparto de lo que no hay.

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