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García-Page apunta a Sánchez sin atreverse a nombrarlo: «Algún día habrá que llevar al Código Penal hacer lo contrario de lo que se promete»

García-Page apunta a Sánchez sin atreverse a nombrarlo: "Algún día habrá que llevar al Código Penal hacer lo contrario de lo que se promete"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los barones Javier Lambán, Emiliano García Page, Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara. PD

A buen entendedor… Porque la frase, pesada como una sentencia judicial, no sale de la boca de un político del centroderecha español o de la de un tertuliano de televisión.

Ni siquiera de la de Santiago Abascal o uno de los dirigentes de VOX.. La ha pronunciado el mismísimo presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page.

«Además del Código Penal, existen códigos éticos y políticos. No sé cuál sería la tipificación en el código político, pero sería grave. A lo mejor algún día incluso se podía discutir si llevar al Código Penal la tipificación para el que hace exactamente lo contrario de lo que promete. Eso, que realmente suele tener una condena, que es electoral, en un momento determinado, y en otros países les lleva al sometimiento de juicios».

No hay que ser muy sagaz para adivinar a quién se está refiriendo: al presidente del Gobierno y jefe del partido en el que milita el presidente autonómico.

Sí, a Pedro Sánchez, aunque el siempre calculador Garcia-Page, que no quiere que lo saquen a patadas del cargo, ni lo nombra.

A lo que hace referencia el presidente de Castilla-La Mancha, es la indignante la propuesta del Gobierno social-comunista de rebajar la pena por el delito de sedición -para que Oriol Junqueras y el resto de golpistas puedan salir pronto de prisión.

Fiel a su proclividad al chalaneo y la falsedad, el socialista Sánchez prometió endurecer el Código Penal en campaña electoral introduciendo el delito de referéndum ilegal para hacer frente al independentismo, pero una vez investido presidente del Gobierno lo que va a hacer es reformar el Código Penal para aligerar las penas de los sediciosos catalanes. O sea, exactamente lo contrario.

De ahí que García-Page, que sólo piensa en las elecciones autonómicas aunque aún estén lejos, haya dicho eso de «se podría llevar al Código Penal la tipificación para el que hace exactamente lo contrario de lo que promete».

García-Page, sin nombrarlo que sería lo propio pero para lo que hacen falta muchas más agallas de las que tiene, apunta a Pedro Sánchez, dando a entender a sus electores que las mentiras flagrantes del jefe del Ejecutivo podrían ser susceptibles de una condena penal si se reformara el sistema punitivo.

El presidente de Castilla-La Mancha también consideró este jueves indirectamente “veneno” el diálogo entre el Gobierno y la Generalitat, que se sentarán en la mesa de negociación pactada entre el PSOE y ERC a cambio de la abstención del partido de Oriol Junqueras que selló la investidura de Pedro Sánchez.

Tiene toda la razón, pero la lástima es que le faltaran arrestos -a él y otros dirigentes socialistas- para tratar de impedir que alguien que ha hecho de la mentira su principal acción de Gobierno fuera investido presidente.

Otros presidentes autonómicos, que en el pasado han sido muy críticos, guardan silencio. Prefieren salvaguardar su relación con la Moncloa. Susana Díaz, preciada defensora de la unidad de España y rival del nacionalismo, defiende con supuesta pasión el diálogo de Sánchez con los partidos independentistas. Es imposible encontrar en ella y en su círculo más cercano un atisbo de duda. En paralelo, lucha por sobrevivir como líder del partido y sueña con volver a ser candidata a la Junta mientras la oposición interna crece cada día y algunos de sus partidarios la abandonan. Podría decirse que ya tiene suficientes problemas.

El extremeño Guillermo Fernández Vara tiene que estar preocupado por la situación y rechaza las concesiones a los independentistas, pero se calla como una puerta y oficialmente apoya a Sánchez a fondo.  Este miércoles,  hasta defendió la postura de Ferraz en torno al Código Penal: “Estoy seguro de que no se cambia con nombres y apellidos”.

“A lo largo del proceso se ha visto que un delito que muy probablemente se describió pensando en un (Antonio) Tejero no se ha podido aplicar a casos que a todos nos dolieron mucho”.

Javier Lambán también ha adoptado unas formas muy suaves. Del claudicante Ximo Puig, presdiente en la Comunidad Valenciana, no merece la pena ni hablar.

Y del resto de presidentes autonómicos socialistas sólo s epuede decir que son uña y carne y productos del de La Moncloa.

Menuda panda.

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